lunes, 30 de mayo de 2011

....en medio de la nada.


Nunca imagne vivir por vivir....respirar por respirar.....no concebía tener dolor en partes del cuerpo q ni sabía existía dolor....


Me duele....esa es la palabra correcta. No es angustia, ni enfermedad, ni molestia, ni enojo, ni tristeza, es Dolor....


Quisiera una píldora mágica, un remedio inmediato para desvanecerme y perderme en la nada o en la inmensidad del todo.....

miércoles, 25 de mayo de 2011

Miedo


Miedo....

Tengo miedo
de quedarme a solas
conmigo mismo.

Miedo...
irreversible y palpable
de ser hallado,
(srprendido)
por el lado más oscuro y tenebroso
de cada uno de mis recuerdos.

Tengo miedo
de toparme a solas
con las llagas infectas de mi alma.

Miedo...
asfixiante y denigrante
de ser rastreado, cazado
cmo un reo, un fugitivo
que huye a ciegas
de los verdugos del pasado.

Tengo miedo
de aspirar en las horas
todas las soledades amontonadas.

Miedo...
calcinante y estridente
de ser el asesino de mi propio crimen
el sepulturero de todos mis sueños.

Tengo miedo
de encontrarme frente a frente
con lo que nunca he sido.
fragmento del poema "Miedo" (_x_)

miércoles, 11 de mayo de 2011

Recordar me recordó a Sabines...

LOS AMOROSOS

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.


Jaime Sabines

Día de las Madres...



Sin Palabras....